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VISITA AL CENTRO LUIS BRAILLE DE LA FUNDACIÓN O.N.C.E. EN SEVILLA

Pedro J. Millán Barroso

 

El Centro de recursos educativos Luis Braille (Sevilla) es una de las apenas ocho escuelas que, a cargo de la O.N.C.E. y repartidas por el territorio español, se ocupan específicamente de la enseñanza para invidentes.

José Luis Valle y algunos miembros del grupo de investigación

 

Nuestro grupo de investigación concertó recientemente una cita con José Luis Valle Racero para visitar el centro y recopilar información acerca de las técnicas disponibles o en fase de creación que, basadas en las nuevas tecnologías, se destinen a la enseñanza de la literatura a ciegos. Ello nos permitiría conocer los procedimientos más avanzados que se destinan al acercamiento de la literatura, mediante el estímulo de otros canales de percepción, a un colectivo que se encuentra en evidente desventaja respecto del predominio de la información visual. ¿Existen aplicaciones multimedia dedicadas a la enseñanza de la literatura –y demás artes- para suplir la carencia perceptiva de los invidentes?

 

Centro Braille

 

Aprender los planteamientos esenciales de cómo las nuevas tecnologías se ponen al servicio de la educación para ciegos nos serviría como punto de partida para investigar en esta materia y conjugar nuestros conocimientos con los ya existentes. Sin embargo, José Luis nos mostró en nuestra visita al centro Luis Braille la escasez de recursos educativos apoyados en las nuevas tecnologías, y pudimos comprobar de primera mano que los medios técnicos e infraestructuras al servicio de la enseñanza de la literatura a los ciegos son todavía muy escasos y apenas han evolucionado desde las técnicas puramente analógicas y los sistemas operativos más elementales, por lo que, desgraciadamente, no se abrieron posibilidades de colaboración a corto o medio plazo.

 

Impresora braille

 

Sala de impresión

 

Combinados con el sistema braille, están desarrollados otros códigos táctiles que sustituyan las clásicas figuras visuales de los libros de texto. Con ello, los alumnos invidentes pueden percibir información de carácter esencialmente espacial, como los mapas o la anatomía, pero también son capaces de completar las nociones abstractas de disciplinas como la geometría.

 

Mapa de España

 

Relieve del oído humano

 

Relieve de geometría

 

Existen también aisladas aplicaciones basadas en el sonido para traducir al ciego la información puramente visual de, por ejemplo, los entornos informáticos. El caso más destacado es el sistema Jaws  –mandíbulas-, con el que el usuario puede configurar la voz y el ritmo de lectura del ordenador para escuchar, desde la mera descripción de lo que se muestra en el monitor, hasta obras literarias completas. Esto, combinado con la línea de braille informatizada, permite a los invidentes acceder a los entornos informáticos para manejar las aplicaciones traducibles al lenguaje oral, como los sistemas operativos, los procesadores de texto, las hojas de cálculo o las bases de datos; a la vez que amplia la capacidad de adaptación del alumno ciego que comparte aula con decenas de alumnos videntes.

 

Ordenador equipado con Jaws

 

Teclado convencional y línea Braille

 

Sin embargo, tal como nos explicó José Luis, la principal herramienta educativa sigue siendo el braille, pues la transmisión oral de contenidos de cierta complejidad les resulta muy fatigosa a las personas ciegas, que deben hacer un enorme esfuerzo para retener y asimilar en su memoria la información. El código braille, como representación espacial del lenguaje verbal, permite al lector avanzar y retroceder a su propio ritmo y según su voluntad, además de que es un sistema de lectura mucho más rápido que el de percepción auditiva

 

Nuestra visita al centro de recursos educativos Luis Braille fue muy esclarecedora, pero también nos abrió las puertas de un panorama bastante desalentador en lo referido al manejo de nuevas tecnologías para la enseñanza de la literatura. El espectro de conocimiento de sus técnicas quedaba completamente reducido.

 

Pero no sólo comprendimos la escasez de avances tecnológicos para la enseñanza de la literatura a los alumnos invidentes, sino que José Luis nos informo de los graves, injustos, e incluso ilegales  problemas jurídicos que imponen las editoriales para la edición de versiones en braille de libros de texto o de cualquier otra índole. Una especie de síndrome de perro del hortelano afecta a la industria del libro en nuestro país, y la empuja, por una parte, a negarse a la edición voluntaria de versiones en braille, dado el escaso interés económico de tiradas tan pequeñas –el colectivo ciego sólo supone el 1% del público lector-. Por otro lado, las editoriales se niegan a ceder a la O.N.C.E. los derechos de reproducción que le permitan encargarse de financiar y editar sus propios  libros en braille. Parece ser, pues, que los ciegos no sólo tienen que sufrir un grave carencia sensorial, sino que tampoco merecen disfrutar de derechos constitucionales básicos como el de la información, la educación, o el acceso a los bienes culturales.

 

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